Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility La prevención es proteger tu hígado - Audifarma

Funciona como el gran centro de procesamiento de nuestro organismo; limpia las impurezas, asimila los nutrientes y nos mantiene activos de día y de noche. Con el fin de promover su protección, el mes de julio acoge el Día Mundial contra la Hepatitis, una fecha de reflexión obligatoria para evaluar cómo estamos cuidando nuestra salud interna.

Cuando hablamos de hepatitis, nos referimos a una alteración inflamatoria del hígado ocasionada por virus específicos. Las estadísticas globales indican que las infecciones crónicas por los tipos B y C superan los 300 millones de pacientes. El gran desafío de esta patología es su naturaleza silenciosa: el 90% de las personas infectadas no experimenta indicios visibles hasta que el órgano presenta un deterioro severo, evolucionando hacia cirrosis o tumores malignos.

Mecanismos de contagio según el tipo de virus

  • Hepatitis A: está estrechamente ligada a la falta de higiene alimentaria o del agua, además de un lavado de manos deficiente. Su presencia es habitual en brotes comunitarios dentro de colegios o tras visitar lugares con saneamiento básico limitado.
  • Hepatitis B y C: en estas clasificaciones, el vehículo de transmisión son los fluidos del cuerpo y el torrente sanguíneo. El peligro aumenta al mantener relaciones sexuales desprotegidas, compartir cuchillas de afeitar o agujas, someterse a procedimientos estéticos o tatuajes en lugares sin las debidas licencias de asepsia, o mediante la vía perinatal durante el parto.

Manifestaciones clínicas y alertas físicas

 La infección aguda interrumpe el equilibrio corporal y genera síntomas visibles como:

  • Cambios de pigmentación amarilla en tejidos corporales y mucosas (Ictericia).
  • Eliminación de orina con un tono marrón intenso.
  • Pérdida del color habitual de las heces, tornándose pálidas o blanquecinas.
  • Episodios de náuseas, dolor estomacal, debilidad muscular y dolores articulares.

Afortunadamente, existen herramientas de inmunización efectivas. El esquema de vacunas protege plenamente contra las hepatitis A y B, y se debe garantizar tanto en menores de edad como en la población adulta con conductas de riesgo. Por otro lado, la hepatitis C se combate hoy con medicamentos antivirales de última tecnología que curan a la inmensa mayoría de los pacientes (más del 95%). 

Califica tu experiencia