Este órgano vital opera las 24 horas del día cumpliendo tareas críticas: transforma lo que comes, elimina los elementos tóxicos y genera energía para todo el cuerpo. Julio es el mes elegido para conmemorar el Día Mundial contra la Hepatitis, el momento perfecto del año para tomar conciencia sobre su bienestar.
La hepatitis consiste en la inflamación del tejido hepático debido, en la mayoría de los casos, a una infección viral. En el mundo, las variantes crónicas B y C afectan a más de 300 millones de personas. Lo peligroso es que nueve de cada diez portadores desconocen su condición, enterándose únicamente cuando surgen complicaciones graves como el cáncer hepático o la cirrosis.
¿Cómo se transmite y cuáles son sus variantes principales?
- Variante A: El contagio ocurre por vía fecal-oral, habitualmente mediante agua o comida contaminada y por no lavarse las manos correctamente. Suele generar alertas en entornos educativos o durante viajes.
- Variantes B y C: Estas cepas se propagan a través del contacto directo con sangre infectada o fluidos corporales. Los escenarios de riesgo abarcan las relaciones íntimas sin preservativo, el intercambio de herramientas cortopunzantes (como barberos o jeringas), la realización de tatuajes en sitios clandestinos y el contagio vertical de la madre al bebé al momento de nacer.
Señales de advertencia
Aunque la enfermedad suele pasar desapercibida al inicio, durante la etapa aguda se pueden observar las siguientes manifestaciones:
- Ictericia: Tonalidad amarillenta en los ojos y la piel.
- Coluria: Orina densa y de coloración oscura, parecida al té reposado.
- Acolia: Deposiciones muy claras o blanquecinas por la ausencia de bilis.
- Malestares generales: Agotamiento severo, dolores en las articulaciones, náuseas y molestias en la zona del abdomen.
La buena noticia es que la prevención médica ha avanzado notablemente. Los tipos A y B se pueden prevenir con esquemas de vacunación altamente seguros, fundamentales en la infancia y en adultos expuestos a riesgos. Para la tipo C, a pesar de no contar con una vacuna, la ciencia ofrece terapias médicas orales que logran erradicar el virus en más del 95% de los casos.
