Audifarma S.A. – Farmacias y medicamentos Colombia

Polifarmacia extrema: la necesidad de acuñar un nuevo término

Extreme polypharmacy: The need to mint a new term

Resumen 

El creciente número de medicamentos que se lanzan anualmente al mercado y su uso progresivo en personas que tienen múltiples morbilidades, que es promovido por guías de práctica clínica para lograr objetivos de control basados ​​en resultados de salud demostrados, ha llevado a un número creciente de pacientes polifarmacia. La polifarmacia se ha definido previamente como el uso de 5 o más medicamentos1,2 y se ha agregado el concepto de polifarmacia excesiva, que es el uso de 10 o más medicamentos3. En estudios realizados por este grupo de investigación, encontramos una prevalencia de polifarmacia excesiva de aproximadamente 108,4 por 100 000 personas. También se encontró que muchos pacientes recibían 20 o más medicamentos mensuales (promedio de 20,1 ± 4,5 fármacos por paciente), lo que nos lleva a proponer que existe una nueva categoría de polifarmacia que hemos decidido llamar "polifarmacia extrema". Esta categoría merece especial atención porque son muchas las consecuencias que se pueden derivar de la polifarmacia; se ha observado que la polifarmacia aumenta el riesgo de reacciones adversas (hasta un 82% para aquellos pacientes que reciben siete o más medicamentos vs 13% en los que reciben solo dos), el potencial de interacciones, la falta de adherencia al tratamiento y la disminución del estado funcional en pacientes ancianos.La polifarmacia extrema es más común en adultos mayores de 65 años que padecen múltiples afecciones crónicas no transmisibles como hipertensión arterial, diabetes mellitus, obstrucción crónica enfermedad pulmonar, dislipidemia, hipotiroidismo, enfermedades reumatológicas y otros trastornos dolorosos; sin embargo, la polifarmacia extrema no es exclusiva de este grupo de edad. Los menores con epilepsia severa y refractaria o con parálisis cerebral también pueden recibir grandes cantidades de medicamentos. la polifarmacia se ve agravada por duplicaciones terapéuticas (más de un antiulceroso, antidepre ssant, o hipnóticos, entre otros) de la atención brindada por múltiples médicos de diferentes especialidades que no ajustan sus medicamentos a los ya prescritos por otros. Esto conduce a un mayor número de posibles interacciones fármaco-fármaco y a un mayor riesgo de eventos adversos, que pueden pasar desapercibidos para todos los prescriptores.4 Además, los costos de la atención se vuelven muy elevados (promedio: US $ 272,5 por mes, rango US $ 34,9-3840,2 por mes), que tiene un impacto en los sistemas de salud y merece una atención especial por parte de los médicos y los responsables de la toma de decisiones. Debido a que la mayoría de los pacientes con polifarmacia extrema tienen múltiples morbilidades, es necesario considerar el contexto clínico de cada uno y las necesidades reales de medicación; algunos pacientes pueden requerir todas las prescripciones, lo que se consideraría polifarmacia adecuada. Sin embargo, deben tenerse en cuenta todas las prescripciones potencialmente inapropiadas que eventualmente puedan empeorar la calidad de vida de los adultos mayores o traer resultados adversos.8 Además, los médicos deben identificar los casos en los que se ha presentado una cascada de prescripciones por el uso de medicamentos para nuevas afecciones que puede haber aparecido como consecuencia de efectos adversos de otros fármacos que está recibiendo el paciente. Creemos que la polifarmacia extrema empeora las condiciones de salud de los pacientes, encarece la atención y socava los recursos de los sistemas de salud, por lo que merece un reconocimiento como una corriente Situación de relevancia clínica y económica. Si tenemos en cuenta que la población mundial está envejeciendo y cada día hay más adultos mayores que tendrán múltiples enfermedades, entonces en un futuro cercano habrá un mayor número de pacientes con polifarmacia extrema, que ameritarán intervenciones que eviten una inadecuada prescripciones de medicamentos, proporcionar educación continua a los médicos para reducir esta práctica e implementar el uso de programas institucionales de deprescripción clínicamente dirigidos que limiten el uso prolongado de todos los medicamentos innecesarios o inapropiados para estos pacientes.10 Sin embargo, una forma más sencilla de reducir la polifarmacia extrema Sería brindar herramientas a los médicos, farmacéuticos e incluso a los expertos que desarrollan guías de práctica clínica para prevenir la sobreprescripción con recomendaciones adecuadas sobre el uso de medicamentos. En el caso de que el sistema de salud no considere al médico de familia como eje de la atención, la incorporación del médico de familia al equipo de salud puede reducir la probabilidad de polifarmacia inadecuada. Se requieren nuevas investigaciones sobre las características epidemiológicas de los pacientes con poli- farmacia, así como sus factores de riesgo, resultados y estrategias de prevención.

The increasing number of drugs that are released annually to the market and their progressive use in people who have multiple morbidities, which is promoted by clinical practice guidelines to achieve control goals based on demonstrated health results, has led to an increasing number of patients with polypharmacy. Polypharmacy has previously been defined as the use of 5 or more medications,1,2 and the conceptof excessive polypharmacy, which is the use of 10 or more medications, has been added.3 In studies conducted by this research group, we found a prevalence of excessive polypharmacy of approximately 108.4 per 100 000 people. It was also found that many patients were receiving 20 or more medications monthly (average 20.1 ± 4.5 drugs per patient), which lead us to propose that there is a new category of polypharmacy that we have decided to call “extreme polypharmacy.” This category deserves special attention because there are many consequences that can be derived from polypharmacy; it has been observed that polypharmacy raises the risk of adverse reactions (up to 82% for those patients who receive seven or more medications vs 13% in those who receive only two), the potential for interactions, a lack of adherence to treatment and decreased functional status in elderly patients.Extreme polypharmacy is more common in adults over 65 years old who suffer multiple chronic noncommunicable conditions such as arterial hypertension, diabetes mellitus, chronic obstructive pulmonary disease, dyslipidemia, hypothyroidism, rheumatological diseases, and other painful disorders; however, extreme polypharmacy is not exclusive to this age group. Minors with severe and refractory epilepsy or with cerebral palsy can also receive large amounts of medications. In all cases, extreme polypharmacy is aggravated by therapeutic duplications (more than one antiulcer, antidepressant, or hypnotic medication, among others) from the care provided by multiple physicians in different specialties who do not adjust their medications according to those already prescribed by others. This leads to a greater number of possible drug-drug interactions and an increased risk of adverse events, which may go unnoticed by all of the prescribers.4 In addition, the costs of care become very expensive (average: U.S. $272.5 per month, range U.S. $34.9-3840.2 per month), which impacts health systems and deserves special care from physicians and decision makers. Because the majority of patients with extreme polypharmacy have multiple morbidities, it is necessary to consider the clinical context of each and the real medication needs; some patients may require all of the prescriptions, which would be considered adequate polypharmacy. However, all potentially inappropriate prescriptions that may eventually worsen the quality of life of older adults or bring adverse outcomes should be taken into account.8 Additionally, physicians need to identify cases in which a prescription cascade has been presented from using medications for new conditions that may have appeared as a result of adverse effects of other drugs that the patient is receiving.We believe that extreme polypharmacy worsens the health conditions of patients, makes attention more expensive, and undermines the resources of health systems, so it deserves recognition as a current situation of clinical and economic relevance. If we take into account that the world population is aging and every day there are more seniors who will have multiple diseases, then in the near future, there will be a higher number of patients with extreme polypharmacy, which will merit interventions that avoid an inadequate prescriptions of medications, provide continuing education to physicians to reduct this practice, and implement the use of clinically directed institutional deprescription programs that limit the prolonged use of all unnecessary or inappropriate drugs for these patients.10 However, a simpler way to reduce extreme polypharmacy may be to provide tools to physicians, pharmacists, and even the experts who develop clinical practice guidelines to prevent overprescription with appropriate recommendations on the use of drugs. In the event that the health system does not consider the family doctor as the axis of care, incorporation of the family doctor into the health team can reduce the likelihood of inappropriate polypharmacy. New research is required on the epidemiological characteristics of patients with extreme poly- pharmacy, as well as their risk factors, outcomes, and prevention strategies.

Revista: Pharmacoepidemiology and Drug Safety

Línea de investigación: Farmacoepidemiología

Autores:Jorge E Machado-Alba, Manuel E Machado-Duque, Andrés Gaviria-Mendoza

¿Cómo citar este artículo?

Machado-Alba JE, Machado-Duque ME, Gaviria-Mendoza A. Extreme polypharmacy: The need to mint a new term. Pharmacoepidemiol Drug Saf. 2020;29(2):224-225. doi:10.1002/pds.4942

Idioma: Inglés

Enlace: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32004396/ 

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